Entrevista

 

Una novela distópica sobre una epidemia y la opresión totalitaria

2020-04-02 10:25:14

La nueva novela de Daniel Rodríguez Barrón es la historia de una sociedad que se cae a pedazos, una sociedad digital tomada por una extraña enfermedad y por el control mediático

 

 

 

Por Javier Moro Hernández* 

 

En un futuro colapsado (o quizá en un presente), una ciudad sitiada, en donde la peste campea a sus anchas y el estado de sitio se ha instalado, el poder político (la Gran Inteligencia) controla todas las actividades de los ciudadanos, a través de sus actividades en la red y de los drones que vigilan desde el cielo, es el escenario de la más reciente novela del escritor mexicano Daniel Rodríguez Barrón, Retrato de mi madre con perro, que nos da cuenta de la historia de Jacobo Flores, un joven inseguro que vive solo, y que trabaja, como muchos otros cientos de ciudadanos, llenando de contenido las redes sociales, por lo cual recibe un pago por escribir post que reflejen una vida mucho más amigable de la que llevan en realidad.

Jacobo que vive solo y que pasa su tiempo frente a la computadora o el celular, y se toma de vez en cuando alguna botella, que adquiere en el mercado negro, decide aceptar una extraña misión: Encontrar al asesino de su madre. La solicitud para aceptar esta misión proviene del fantasma de ella misma. Y así es cómo inicia esta búsqueda, este viaje, que nos llevará hasta los lugares más sórdidos de una ciudad que se cae a pedazos, de una ciudad tomada por la enfermedad y por el control mediático ejercido por un líder supremo, igual de mediático, que puede aparecer en cualquier minuto en las pantallas de los televisores, de los celulares, para lanzar sus mensajes.

Entramos a una realidad opresiva, enferma, en donde Jacobo buscará encontrar al asesino de su madre, que es en realidad su padre, en una búsqueda de venganza que tiene algo de búsqueda personal. Jacobo se convierte así en una herramienta de los deseos de una madre, que en vida fue actriz de teatro, y que ahora en su calidad de fantasma aparece ya sea como Medea, como Yocasta, personajes de trágedia, que resaltan su deseo de control de las pasiones y sueños de los hombres de su familia: Jacobo y ese padre ausente, que en los recuerdos del protagonista de la novela, lo mismo era un juez que un abogado, pero que al sumergirse más en la búsqueda adquirirá otros papeles, como el de líder de una religión, por ejemplo.

Retrato de mi madre con perro fue publicada por la editorial Seix Barral, es la segunda novela del escritor de Daniel Rodríguez Barrón (Ciudad de México, 1970), después de La soledad de los animales (2014); de los libros de cuentos Los mataderos de la noche (2015); Incidentes (2013) y de un relato autobiográfico titulado Morbo Sacro (2018). En 2002 recibió el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo por la obra La luna vista por los muertos; y en 2008, el Premio Nacional de Periodismo por el documental Disidencia sin fin. Platicamos con el escritor sobre su más reciente novela:

 

Javier Moro Hernández (JMH): Quería empezar esta conversación platicando sobre el tema del escenario en la que se desarrolla esta novela, un escenario apocalíptico, que se mezcla con el tema de la madre, que ya has tocado en otros de tus libros.

Daniel Rodríguez Barrón (DRB): Tengo un cuento que se llama "D.F."; que incluso ganó hace unos años un Premio del periódico Reforma, en ese cuento el personaje principal va caminando por la ciudad, que suponemos que es el antiguo D.F, y se encuentra con casas derruidas, hay un estado de sitio, entonces creo que ya tenía esa sensación al caminar por la Ciudad de México, ese tema ya estaba como una de mis obsesiones, lo mismo que el tema de la madre que aparece en mi libro de Los Mataderos de la noche, en el que hay un personaje que tiene que bañar a su madre enferma, y digamos que los dos temas me interesan mucho, entonces lo que hice aquí fue darle mayor amplitud, desarrollarlos, aquí podía darle un desarrollo a esos dos temas de manera más puntual.

JMH: Por supuesto el tema de la madre es otro de los temas centrales de la novela, pero aquí lo extendería un poco, porque hay una línea que también aborda a la figura paterna. En esta novela la madre aparece como un fantasma, pero un fantasma que presiona mucho, y el padre, aunque está vivo, es fantasmal.

DRB: Uno siempre tiene la impresión de que los padres son las personas que mejor conoces, o te da la impresión de que los conoces prácticamente de toda la vida, parece que los tienes muy bien ubicados, pero a mí me parece que no es necesariamente así, que los padres tienen una vida privada y unos deseos privados, que con frecuencia no conoces, y que tal vez es solo hasta después de muertos puedes ubicarlos o reconocerlos; me gustaba la idea de ubicar a estos padres, y en el caso de la madre, que fue actriz, tiene todas las capacidades histriónicas y por lo tanto aparenta ser un gran espejo, y entonces Jacobo no sabe cuál es el reflejo correcto, y sobre el padre lo que se encuentra es una gran cantidad de historias distintas, las gemelas le cuentan una, el pelón le cuenta otra, y el personaje cree que todo el mundo le está contando la verdad, pero el padre es al final de cuentas otro, aunque en sus recuerdos sea un juez o un abogado, es decir, la parte que tiene que ver con las reglas y la autoridad, pero en el fondo, siempre es una fantasía, y eso es lo que quería decir, que la idea que tenemos de nuestros padres es una fantasía, una novela de ficción, que está construida a lo largo de los años.

JMH: La madre siempre aparece como alguien más, a veces es Medea, a veces es Yocasta; sin embargo, Jacobo siempre está reflexionando sobre la relación que tuvo con su madre, los cambios de humor de la madre, el sentido del humor de la madre, es decir, la madre siempre es alguien más pero alguien más que lo transforma.

DRB: Siempre aparece disfrazada como uno de los personajes que interpretó en el teatro, pero él siempre trata de bajarla a la realidad, a la supuesta realidad, porque como te digo, para mí es una construcción que nos hacemos como hijos, pero él tiene que hacerla, porque es la única manera de no escaparse de la realidad, porque la madre se le aparece de tantas formas, de tantas maneras, que realmente no sabe cuál es, y entonces él insiste en recordar cómo era la relación con su madre, cómo era su vida con su madre, entonces tiene que bajarlo y lo hace en texto, porque lo que leemos en la novela no es más que entradas de un supuesto blog que el protagonista está escribiendo.

JMH: Para ahondar en la relación con el padre, es la autoridad pero está ausente, y lo tiene que buscar, de alguna manera nos refiere a esa búsqueda que ha estado presente en la literatura desde hace muchos años.

DRB: Tiene que ver con la tradición mexicana, es Rulfo, está en nuestro ADN literario, por decirlo así, pero también está en el ADN occidental, en el caso de Jacobo es un padre ausente, pero él siempre está buscando esa figura paterna, quizás hasta para separarse de su madre, porque ella es muy opresiva, entonces a la mejor la única manera que siente que puede liberarse de la figura materna es intentando acercarse a la figura paterna, pero la figura paterna le tiene una sorpresa.

JMH: Ahora que mencionas que la madre es opresiva, pensé que Jacobo vive en un ambiente opresivo, la realidad distópica en la que vive es opresiva.

DRB: Pero intenté relacionarlo con los padres, esa figuras de control que están ahí y que siempre nos están vigilando, a mí me interesaba relacionarlo con el aspecto de lo sagrado, a mí me da la impresión de que antes de 1984 de Orwell, antes de los regímenes totalitarios del siglo XX, teníamos la idea de que existía el ojo de Dios que lo veía todo y a mí me daba mucho temor hacer algo malo, porque sentía que había algo que me estaba mirando, ahora es tu celular, pero en algún momento fue Dios, que es un ser que está en toda partes, en todo momento y en todas las épocas, claro, por supuesto esto si eres creyente, pero para mí eso es un ser totalitario.

JMH: Ahora que mencionas el celular, también está el aspecto de la vida conectada, lo que hace a la novela muy contemporánea, estas distopías controladas a través de la tecnología.

DRB: Creo que toda distopía habla del aquí y el ahora, yo no tengo una bola de cristal para saber cómo va a ser el futuro, no tengo idea, y lo que interesaba era hablar del presente, y de cómo estamos conectados, algo que ya sabemos, pero a mí me da la impresión de que parece casi un trabajo, que eso es algo de lo que insisto mucho en el libro, que se ha convertido casi en un empleo, que todos trabajamos en la red, que todos estamos dándole tu carne y tu sangre a la red, y que todo el tiempo estamos alimentando esa inteligencia, sin saber muy bien para qué, pero lo hacemos todo el tiempo, tampoco sé para dónde va, pero creo que hay algo que se está fraguando en esas redes, en esas empresas, y eso es claro.

JMH: Hay otro elemento que tiene que ver con el momento político particular que vivimos en México, de alguna manera se puede relacionar con nuestros últimos presidentes, porque es una combinación de autoritarismos lo que podemos observar en la novela.

DRB: Es verdad, pero para mí era una ficción, porque he recibido comentarios sobre la crítica al gobierno de López Obrador y la 4T, pero en realidad el libro lo entregué a la editorial antes de que supiéramos quién iba a ganar, pero tampoco es que se trata de que soy adivino, pues todos los gobiernos autoritarios han procedido así, de hecho mi ejemplo para desarrollar al personaje del líder era la televisión de Cuba en la que era solo un canal del gobierno, en donde perpetuamente pasaba un discurso de Castro, entonces, en realidad si se parece a la televisión que tenemos hoy con las Mañaneras no es mi culpa, pues yo terminé la novela y la entregue a la editorial cuando ni siquiera se sabía quién iba a ganar.

JMH: Jacobo logra escaparse de este sistema opresivo a partir de la relación con sus padres.

DRB: A partir de la relación con su madre, pero también a partir del texto, su único escape era a través de la fantasía y de los libros, y la única salida que encuentra Jacobo es poder contar su propia historia, y quizás es nuestra única escapatoria, lo hacemos todos de cierta manera en las redes, solo que siempre buscamos generar un efecto, dar una mejor imagen de nosotros mismos, quizás también un día podrá ser eso que las redes no quieren oír, porque lo que hacen es ponernos a competir, lo que hacen es obligarnos a competir entre nosotros, las redes es una carrera de caballos, y quizás no está mal darse cuenta.

JMH: El medio de escape de Jacobo es la escritura pero es una escritura que va a ser borrada por el sistema, algo que nos recuerda a los trabajos de Sísifo, es luchar contra algo que te va a borrar, pero al mismo tiempo es la forma en la que tiene Jacobo de hablar con sus muertos y de sus muertos.

DRB: Pareciera que el final está más cerca de lo que creemos, tal vez seamos la primera generación que sabemos que este mundo tiene fecha de caducidad, y que además la ciencia ha planteado cuál podría ser esa fecha de caducidad, entonces me daba la impresión de que el libro era más o menos eso, arrojar una botella con un recado, que va a desaparecer en algún momento, no me parece tan malo lanzar una propuesta, decir algunas cosas, lanzar algunas ideas, a sabiendas de qué vamos a perder, porque finalmente esa es la naturaleza, y la literatura no está exento de esto, vivimos como género humano sin literatura cientos de años, tal vez podamos vivir sin ella mucho más tiempo, y lo digo lamentándolo, porque amo a la literatura, la he gozado durante mucho tiempo.

JMH: Lo que le permite seguir viviendo a Jacobo en medio de esa realidad opresiva es la relación con su madre y la búsqueda de su padre, pero en esa búsqueda se encuentra con personajes que le cuentan otra visión de su padre, es prácticamente la reconstrucción de un mito sobre la paternidad.

DRB: Creo que en realidad trata sobre la reconstrucción del "yo", porque en realidad siempre lo construimos de frente a los demás, frente a cómo nos ven los demás, frente a cómo nos tachan los demás, nos ubican, puedes no tomarlo en serio, pero sobre todo cuando eres muy joven es muy difícil no hacerlo, no creas ciertas cosas que te dicen, sobre todo cuando eres niño, no te lo tomes de una manera definitiva, cuando estás en una formación, los demás son un referente muy importante, entonces lo que le sucede a Jacobo es eso, él está en búsqueda de sus dos figuras de origen, padre y madre, porque cree que así entenderá quien es, pero otros lo que hacen es complicarle la vida, confundirlo un poco más, y solo le enseñan rutas contrarias y distintas a lo que él está buscando, pero creo que trágicamente así funciona la vida.

 

 

*Javier Moro Hernández. Es poeta, periodista y promotor cultural. Autor del poemario Mareas (Abismos, 2013) y de las plaquettes Los Hipopótamos de Pablo Escobar (Deléatur Estudio, 2016) y Los salvajes de ciudad Aka (Deléatur Estudio-Dos10, 2012). Colaborador de La Jornada de Aguascalientes y de revistas digitales como Suplemento de LibrosNoiselab, entre otros. Recientemente la editorial Camelot publicó su primera novela:Cocaína. 

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