Crónica

 

No hay grieta insignificante

2017-09-26 16:22:17

Jonathan Minila realiza esta crónica fotográfica. Por siete días, de sur a norte, recorrió la ciudad y conversó con la gente tras el terremoto de 7.1 grados que cambió la vida civil de la CDMX

 

 

Martes. 19 de septiembre de 2017. 13:14 hrs. 

 

 

 

 

Museo Nacional de Arte, 19 de septiembre de 2017. Un escenario que sorprende a quienes transitan por la Calle de Tacuba, en el Centro Histórico. 

 

 

El edificio El Moro, sobre Reforma, donde se encuentra la Lotería Nacional, resguardado. 19 de septiembre de 2017.

 

 

Edificio La Nacional. 19 de septiembre de 2017

 

Palacio Postal resguardado. En la calle hay confusión e incertidumbre. 19 de septiembre de 2017.

 

Varios edificios acordonados en la zona Centro. 19 de septiembre de 2017.

 

A pocas horas del sismo comienza la colaboración y la emergencia. La ciudad está en crsis. No hay transporte, la gente camina. 

 

20 de septiembre de 2017. La sociedad civil no ha dejado de salir a ayudar. 

 

Los civiles usan chalecos de seguridad y se unen al rescate en las zonas de desastre. 20 de septiembre de 2017. 

 

La ciudad se ha paralizado. La gente sale de sus casas a ayudar. Las calles se llenan de chalecos y cascos. 

 

Consecuencia de un derrumbe en la colonia Roma. Un día después del terremoto. 

 

Zona de desastre en la colonia Roma. 

 

Zona cero. Sólo ha pasado un día tras el sismo. 

 

Imágenes por toda la ciudad.

 

En Xochimilco el pavimento está roto por todas partes. La gente llega con ayuda. 

 

Delegación Xomichilco. No hay autoridades. Los civiles llevan ayuda y forman cadenas humanas. 

 

Aquí apoyamos todos. No importa el cansancio. 20 de septiembre de 2017. Xochimilco. Aún hacen falta manos. 

 

Más y más gente llega a Xochimilco. No hay autoridades. 

 

La ciudad se llena de ciclistas que llevan ayuda. 

 

Acoxpa. Centro de acopio, chalecos, cascos y gente dispuesta a ayudar. 

 

Colonia Roma 21 de septiembre de 2017. Por toda la ciudad hay edificios acordonados. La imagen es desoladora. 

 

Todos tenemos una grieta en el corazón al caminar por la CDMX.  

 

Dos noches sin dormir, pero aquí nadie se rinde. 21 de septiembre de 2017. 

 

Alcanza la noche a los rescatistas. Álvaro Obregón 286. Día 21 de septiembre de 2017. 

 

Cuatro días después del sismo. Una construcción de edificos que ha quedado dañada se considera zona de peligro. Es una constante. Varios edificios nuevos sufrieron daños o se derrumbaron. Mucha gente ha quedado sin hogar. 

 

Los jóvenes son la constante en ese sismo. No paran de apoyar. La ciudad es suya.

 

Mucha gente no puede volver a sus hogares. 

 

Zona de desastre. La ciudad toda está así. Cuatro días después.

 

Colonia Doctores. La gente duerme en la calle, cerca de sus pertenencias. Temen la rapiña. Hay edificos que serán derrumbados.

 

Las muestras de apoyo no terminan. 

 

¿Quién responderá por los daños?

 

No hay grieta insignficante.

 

Seis días después del terremoto y la gente sigue de pie. "Hay que ayudar", dicen.

 

Zona de desastre en Eugenia. El cielo está nublado. 

 

Seis días después y la ayuda no para. Hay que organizarse. Todos quieren aportar en algo. La gente dona, lleva comida. Sopa. 

 

Séptimo día. Fila de ayuda civil en las zonas siniestradas por el temblor. 

 

Aquí nadie se rinde. 

 

Por toda la ciudad hay calles cerradas. Ya no somos los mismos.

 

Álvaro Obregón y Cuauhtémoc. Centro de acopio y nuestros corazones. 

 

 

*Jonathan Minila. Escritor y promotor cultural. Autor de los libros de cuentos Lo peor de la buena suerteImaginarios, El niño pájaro y Todo sucede aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista Desocupado